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Capítulo 15
.151. JUAN B. GUERRERO A.
Durante ese tiempo, la
vida del niño había mejorado milagrosamente: las tías lo ayudaban
y se mostraban más amables con él, tenía ropa y zapatos
nuevos y además lo habían inscrito en la escuela y empezaba a
recuperar el tiempo que había perdido de su educación, mientras
ayudaba a su tía Rosario. La inscripción de Pedrito en la
escuela, revivió un poco el deseo de hablar de su tía Rosario,
pues cada día al regresar, el niño iba a la habitación y le contaba
a la doña todo lo que había aprendido en la escuela en la mañana.
Una lluvia de preguntas inundaba la amorosa conversación
entre doña Rosario y su amado sobrino Pedrito.
Fue un tiempo de mucho trabajo para el niño, porque tenía
que seguir prestando cierta ayuda a su tía y estudiar para
todas las clases que estaba tomando en el colegio. Le era imposible
olvidar esa noche en que le despertaron unos gritos horribles
que venían de un lado de la cama de su tía. Pedrito se despertó




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sobresaltado, de manera que casi aterriza en el piso. Cuando
abrió los ojos miró a la otra cama, donde dormía su tía. La vio
vacía. Quizá por la hora o tal vez por el miedo que le envolvía,
seguía buscando a su tía desde la cama...
—¡Ay, Ay, Ay! —¡Ayúdenme!
—¡Virgencita, quítame estos dolores! Gritaba doña
Rosario.
—Tía, ¿a dónde estás?
—Estoy en el piso, Pedrito.
—Por favor, hijo, ayúdame a levantarme.
Pedrito dio un brinco de Olimpiada y al correr hacia el
otro lado de la cama vio a su tía tirada en el piso y sin poder
moverse. Notó cómo la sangre, que le emanaba de los pies había
enrojecido ese lado de la cama. Las sábanas se habían manchado
dejando hebras perpendiculares de sangre en la medida que la
doña las rosaba mientras caía.
—Traté de ir al baño yo sola —dijo doña Rosario —pero se
me había olvidado que los pies ya se niegan a sostenerme. Inmediatamente
traté de apoyarlos para pararme y me fui directo al
piso.
—Ven, hijo, dame la mano para poder regresar a la cama.
Y por favor, alcánzame el pato, quiero hacer pipí.
Pedrito, con la poca fuerza de niño que tenía se las arregló
para devolver a su tía a la cama. Después, le pudo buscar el pato
donde colocado debajo de la sábana esperó a que su tía terminara
de usarlo y fue al baño y echó el líquido en el inodoro. Regresó
al cuarto y se dedicó a limpiar las manchas de sangre del piso.
Por la hora y por estar solo, no era posible poder cambiar las
sábanas, que también se habían ensuciado. Pedrito estaba totalmente
agotado. Los ojos se les cerraban del sueño. De todas
maneras hizo lo que pudo y regresó a su cama donde durmió

Un brinco [jump] de [Olimpiada=???]=he jumped up from

Hebras [streams] perpendiculares de sangre

En la medida que la dona las ros[z]aba mientras caia=brush against, graze

Se las arreglo [manage to] para devolver [return] su tia a la cama

MI AMIGO EL FRAMBOYÁN .153.
hasta que el alba tocó la puerta de la habitación. Los rayos
solares entraron por una de las hendijas de la ventana que
estaba frente a su cama. Le tocaron directamente a los ojos y
le hicieron despertar apresuradamente. Al darse cuenta de
que la hora se le venía encima, se levantó rápidamente y con
un salto se fue directamente al baño. Después de seguir su
rutina diaria, salió huyendo para el colegio, no sin antes comunicarles
el accidente de la noche anterior a sus tías. Ellas
tuvieron que tomar el tiempo esa mañana para ayudar a su
mamá, doña Rosario, a cambiarse de bata y sentarse por algunos
momentos para poder cambiarle a la cama las sábanas
manchadas de sangre.
Algo nuevo notaron en el estado físico de doña Rosario: la
caída de la noche anterior le había lastimado el cuello de manera
que no lo podía mover. La cabeza se había virado hacia el lado
derecho y se le hacía imposible moverla de un lado a otro. Fue
así como a partir de ese día la doña mantuvo el cuello inmovilizado
y se mantuvo durmiendo con la cabeza apoyada en un solo
lado de la parte trasera de la misma, lugar en donde, con el tiempo,
se le hizo una llaga que se hizo notoria en los siguientes meses.
No se sabe por qué, quizás por dejadez, decidieron dejarla
así sin informar a los médicos de la nueva situación de doña
Rosario.
Los meses pasaron volando y cerca de la fecha de cumpleaños
de Pedrito, su tía Margó le dijo que iban a salir al otro día
que resultó ser un sábado. Ella tenía una sorpresa para él. Así
que al otro día cuando asumían que las tiendas estaban abiertas,
salieron y fueron a una tienda y de nuevo le compraron toda
clase de regalos al niño: ropa nueva, zapato, camisas, medias y
hasta pañuelos. La sorpresa del niño no se hizo esperar, pues de
inmediato le preguntó a Margó,

La cabeza se habia virado [twisted, turned] hacia el lado derecho

Quizas por dejadez=Neglect, laziness, couldn't be bothered

Cuando asumian [assume] que las tiendas estaban abiertas

.154. JUAN B. GUERRERO A.
—¿Todo eso es para mí, tía?
—Sí, Pedrito, queremos que te veas buenmozo porque mañana
viene tu hermana Julia. Tiene muchos deseos de verte y tu
mamá la está enviando para ver cómo estás. Además, recuerda
que también es tu cumpleaños.
—¿¡Ya se te olvidó!?
Y entregándole todo lo que le había comprado le dijo:
—¡Feliz cumpleaños, Pedrito!
—¡Y viene mi hermana para mi cumpleaños! —Gritó con
alegría el muchacho—
—¿Mi hermana Julia? ¡Mi hermanita Julia! ¡Qué bueno!
—Repetía alegremente el muchacho.
Pedrito no podía contener la alegría de poder ver a alguien
que llegara de la capital a verlo, muy especialmente en la fecha
de su cumpleaños. Parece como si la llegada de una de sus hermanas
significara que después de todo, su verdadera familia no
lo había olvidado.
La amargura producida por aquel accidente en la habitación
de la doña que hacía esfuerzos por olvidar, parecía haberla
hecho desaparecer de su mente la buena noticia que representaba
la llegada de su hermana Julia. Los pensamientos sobre el
alejamiento de su verdadera familia iban y venían como queriendo
crear una roncha emocional contra la cual luchaba. Si
alguna vez culpaba a alguien de su situación, ese alguien era él
mismo: fue él quien a gritos pidió a su mamá que lo dejara venir
a La Romana con sus tías…No nadie más.
Toda la tarde se la pasó bien nervioso. No sabía de qué manera
aceptar la llegada de su hermana. En su mente resonaba la
pregunta de si ella lo venía a buscar, o si también vendría a ser
parte del drama emocional y doloroso que todavía la vida le forzaba
a vivir. Deseaba ver a su hermana, o por lo menos saber que

Queremos que te veas buenmozo [good-looking, handsome]

Crear una roncha emocional [emotional upset] contra la cual luchaba

En su mente resonaba [resound, ring] la pregunta de si ella lo venia a buscar

MI AMIGO EL FRAMBOYÁN .155.
alguien estaría a su lado para ayudarlo a salir del encierro que
había vivido los últimos años de su corta vida de niño.
Esa noche las tías llevaron a Pedrito a dormir en aquel cuarto
en que durmió los primeros días de su llegada a La Romana.
El cuarto estaba cerca de la habitación de su tía, pero no se olvidaba
que tenía más de un año durmiendo en el cuarto con la
enferma, en la cama catre que ocupaba Carmela antes de regresar
al campo al lado de su familia.
Como por arte de magia, algunas cosas cambiaron en el
diario vivir de Pedrito: Margó pasó a dormir algunas veces en la
camita cerca de su mamá y Pedrito pudo dormir toda la noche
por primera vez en las últimas semanas. Claro, de vez en cuando
se despertaba, como para no perder la costumbre de lo que había
vivido en el cuarto de su tía, pero volvía a dormirse al percibir
la presencia de su tía Margó al lado de su tía Rosario.
Pedrito no podía entender lo que estaba sucediendo. En
menos dos días su condición había vuelto a cambiar. ¿Significaba
esto que ya no tendría que seguir cuidando a su tía Rosario? –
Se preguntaba.
Como a las seis de la tarde del día anunciado para la venida de
su hermana Julia, llegó el carro que acostumbraba a traer y recoger
personas de la familia. El Gallo tocó la puerta y con voz aguda informó
lo que quizás podría empeorar la situación de Pedrito,
—¡Saludos! ¿Cómo están? Les traigo una nota de parte de
la familia de Pedrito en la capital.
—¡Gracias, Gallo! Le agradezco su ayuda, dijo Carmita.
Aunque estaba un poco sorprendida al ver llegar al chofer
sin la prima Julia, que esperaban ansiosos.
—De nada, —contestó el chofer— y salió de inmediato a
dejar en sus respectivas casas a otros pasajeros que había traído
de la capital.

Salir del encierro [confinement, imprisonment] que habia vivido los ultimos anos

Como por arte de magia=as if by magic

Con voz aguda=high-pitched, shrill voice
Voz grave=deep, low voice



.156. JUAN B. GUERRERO A.
Sin mediar mucho tiempo Carmita llamó a Margó, quien
abrió la carta y empezó a leerla en voz alta de manera que ambas
oyeran,
“Querida prima, quiero decirte que no podré visitarlas hasta
el mes que viene. Nos quedamos sin la señora que nos ayudaba en la
casa; le dio una enfermedad en las piernas y tuvo que irse. No puedo
dejar sola a mamá; además, Linda y Daniela empezaron a
trabajar. Así que mejor aprovecho la semana de vacaciones del próximo
mes para visitarlas. ¿Cómo está mi hermanito? Mi mamá lo
extraña mucho; no sé ni cómo ha podido aguantar tanto tiempo
sin Pedrito. Claro, aunque las ganas no le han faltado, se le ha
hecho difícil ir a buscarlo por Felito, solo tiene cinco años y no lo
puede dejar. Bueno prima, abrazos, y hasta el próximo mes.” ¡Yo te
aviso!
—!Hum! Me parece que esto no le va a gustar a Pedrito.
—Dijo en voz baja Carmita.
Pedrito apareció corriendo y preguntando dónde estaba su
hermanita Julia. La buscó sin esperar respuesta de sus tías creyendo
que había entrado a alguno de los cuartos y se había escondido
para sorprenderlo.
—Pedrito, —le dijo Margó— Julia no pudo venir porque
no podía dejar ni a tía Altagracia ni a Felito solos. Nos envió una
carta diciéndome que viene el próximo mes, sin falta.
El niño no pudo contener las lágrimas y se fue corriendo
al cuarto donde dormía. Allí pasó largo tiempo repitiendo la
misma palabra ¡¡¡mamá, mamá, mamá!!! Las lágrimas le aceleraron
el sueño, y con todo y ropa nueva se quedó profundamente
dormido.

Catre=bed, cot Camita=small bed, cot

Acelerar el sueño=speed up, hasten

Sin mediar mucho tiempo=Without wasting much time

MI AMIGO EL FRAMBOYÁN .157.
Capítulo 16
Durante ese período la
condición de enfermedad de su tía había empeorado a tal punto
que los médicos habían sugerido que la llevaran a una clínica.
Era necesario mantenerla bajo observación las veinticuatro horas
del día. La familia no dudó ni por un segundo seguir las
recomendaciones de los médicos y de inmediato se hicieron los
preparativos y la doña fue trasladada a una de las clínicas del
pueblo. Eso, por supuesto libraba al niño del compromiso que
le habían impuesto de jugar el papel de enfermero de su tía a
una edad que lo único que podía producir esa situación era hacer
que el muchacho experimentara traumas psicológicos que se
extenderían al resto de su vida. Esos traumas se manifestarían
con el tiempo en el desarrollo de su propia personalidad y en su
relación con los demás.
Había pasado casi el mes y llegó de nuevo el día anunciado
para la llegada de Julia, la hermana de Pedrito. Como la vez

Una clinica=private hospital

.158. JUAN B. GUERRERO A.
anterior, estuvo nervioso durante todo el día. Se le hizo difícil
concentrarse durante las clases en la escuela; a todos le contaba
acerca de la hermana que venía ese día a buscarlo para llevárselo
a la capital.
Como siempre el carro llegó pasadas las cinco de la tarde.
Pedrito y sus tías esperaban ansiosos de poder ver a Julia, la hermana
de Pedrito. Lentamente el vehículo se estacionó frente a la
casa. La ansiedad hizo que Pedrito corriera a abrir la puerta del
carro que había traído a su hermana Julia.
—Manito, —dijo Julia a Pedrito cuando lo vio abrir la puerta
del carro— ¿Cómo estás?
—¡Hola manita! El niño dio un brinco y sin esperar que
saliera del carro, se agarró del cuello de su hermana. La apretó y
la besó hasta que Julia empezó a llorar de la alegría de ver al
hermanito pequeño que tenía más de dos años que no veía.
—Pedrito, ¡Cuánto has crecido! Mami no te va a reconocer.
—Bienvenida prima, le saludaron Margó, Carmita y Mirta.
—Gracias primas. ¿Cómo están?
—¿Cómo está tía Rosario?
Tuvieron que hacerle toda la historia de doña Rosario y
cómo tuvieron que llevársela a una clínica en donde la tendrían
en observación las veinticuatro horas del día.
—Si quieres podemos ir mañana a la clínica a verla, —le
dijeron las muchachas—. Aunque te advertimos que ya casi no
reconoce a nadie. Su condición es muy delicada, añadieron.
Pedrito también quería ir a ver a su tía. Se la habían llevado
a la clínica cuando él estaba en el colegio, y hacía varios días que
no la había visto. Así que todos estuvieron de acuerdo en llevar a
Pedrito a clínica a ver a tía Rosario.
La noche no fue lo suficientemente larga para contar todas
las historias relacionadas con la estadía de Pedrito en casa de su

Advertir=advise, tell

dar un brinco=Jump, give a start



MI AMIGO EL FRAMBOYÁN .159.
tía Rosario. Claro, muchas de las historias fueron compartidas a
media. Ninguna reflejaba la condición de “sirviente” bajo la cual
había vivido el niño en casa de las tías. Para todos, la condición
de Pedrito había sido la de todo bien recibido visitante que había
sido tratado como un miembro más de la familia. Pedrito se
había dormido y no tuvo que enfrentar la situación de tener que
desmentir las anécdotas que acerca de él se compartían.
Ya hacía casi un año que Pedrito estaba asistiendo al colegio
y durante el mismo ya se había familiarizado con la mejor ruta
para llegar al colegio. Todo el día se la pasó compartiendo con la
maestra y sus compañeros de clases sobre la llegada de su hermanita
Julia; quien de acuerdo a él lo había venido a buscar. Sin
embargo hasta este momento nadie se había referido al tema del
regreso de Pedrito a la capital.
Ese día después del muchacho haber regresado del colegio,
decidieron cenar más temprano para poder ir a visitar a la
tía Rosario. Eran las cinco de la tarde y después de haber cenado
decidieron partir hacia la clínica privada.
Por alguna razón que no se entiende, Pedrito estaba desbordante
de felicidad. Las horas de desvelo y amargura que había
tenido lugar no fueron suficientes para dejar de sentir amor
por su tía Rosario. Ella no tenía la culpa de tener un hermano
como don Gregorio que no sabía cómo mostrar el amor paternal
a aquellos que había traído al mundo. Era lo que llama un
hombre seco: seco de emociones, pero lleno de caminos extraviados
para mostrar buenos sentimientos hacia los demás.
Como si nada hubiera pasado, Pedrito corrió detrás de sus
tías quienes iban enseñando lo que se podía del pueblo a la prima
Julia. No tardaron mucho tiempo en llegar a la entrada principal
de la clínica privada. Era un edificio de color blanco de
dos plantas divido en cuartos, algunos denominados “privados”,

Lleno de caminos extraviados=Lost, stray, missing

Desmentir [deny, refute] las anecdotas [anecdote, story]

Pedrito estaba desbordante de felicidad=brimming over with, overwhelmed with

Las horas de desvelo [sleeplessness] y amargura [bitterness, sorrow]

Hombre seco=not friendly or personable, curt, sharp, brusque



.160. JUAN B. GUERRERO A.
para enfermos pudientes. Otros que eran usados “compartidos”,
ocupado por dos o hasta tres enfermos. Los ocupantes de
estos eran personas de menos recursos económicos y que por
razones obvias no contaban con suficiente recursos para pagar
un privado. Se dirigieron por las escaleras al segundo piso y al
llegar dieron vuelta hacia la derecha, camino a la habitación
P202, privada, donde yacía inmóvil doña Rosario Plana de La
Huerta.
Era increíble la cantidad de personas que habían venido
ese día a visitar a la tía. La habitación, privada, se componía de
dos cuartos, una especie de sala de estar y la habitación en sí
donde estaba localizada la cama. En la antesala esperaban las
visitas hasta poder pasar a la habitación para ver a la doña. Muchas
de las visitas y algunos familiares ocupando los muebles de
la antesala, al ver que se trataba de las hijas decidían abrirles
paso. Allí estaba sentado, pensativo, don Rondón de La Huerta.
Las muchachas le pidieron la bendición que silenciosamente le
fue otorgada por don Rodo. A su lado se encontraba su eterno
amigo don Victorio, quien saludó con abrazos efusivos a las hijas
de los compadres, compañeros de juventud de la comadre, que
esperaba en la habitación, en estado de letargo, la llegada de la
muerte.
Entraron a la habitación y los gestos de lamentos no se
hicieron esperar al ver a la doñita que dormía en estado de
coma que le impedía interactuar con los amigos y familiares
que venían a verla.
Pedrito se adelantó y agarrando lo que quedaba de las manos
de su tía creyó que recibiría en retorno alguna reacción de
quien había aprendido a querer tanto, pero que yacía en la cama
sin poder mostrar ninguna señal de afecto. La tía ya no podía
responder ni a las palabras, ni a los afectos. Parecería que lo

Señal de afecto=affection, fondness

Enfermos pudientes=[wealthy, well-off]

Personas de menos recursos economicos

En la antesala [anteroom] esperaban las visitas

En estado de letargo [lethargy, stupor, sluggishness]

MI AMIGO EL FRAMBOYÁN .161.
único que hacía era esperar con paciencia la hora en que el Creador
requeriría de su presencia al otro lado de lo temporal que se
caracteriza por lo eterno.
Julia se acercó a la cama por el lado derecho y empezó a
pasarle las manos a la hermosa cabellera blanca que era lo único
que daba señal de vida en la tía. Mientras hacía esto, murmuraba
muy adentro como queriendo que solo doña Rosario
la oyera…
—¡Fuiste una mujer buena tía… Dios te tiene entre sus
brazos! ¡Te puedes ir en paz!...
Fue lo único que Julia pudo expresar a la hermana de su
papá don Gregorio.
—¡No creo que dure mucho! —Decía dentro de sí Julia al
percibir la muerte dibujada en la cara de la mujer que a pesar de
su enfermedad había podido mantener unida a su familia.
A Pedrito, quien mostraba un nerviosismo que lo mantenía
inquieto, lo sentaron en un viejo sofá localizado en el lado izquierdo
de la cama. Y allí, a la vista de todos, derramaba interminables
chorros de lágrimas como señal de sus buenos sentimientos
y del amor que sentía hacia la tía a la que le entregó en
servicios tres años inocentes de su vida de niño. Julia le llevó un
pañuelo rozado que llevaba la inicial “J” para que su hermanito
se pudiera secar las lágrimas. Las muestras de cariño del niño
hacia su tía quedaron para siempre impregnadas en ese pañuelo
que Julia nunca demandó de vuelta. Prefirió que Pedrito se lo
echara en uno de los bolsillos del pantalón y lo guardara como
recuerdo de los momentos de dolor por los que pasan todos los
seres humanos.
Después de una hora de acompañar a la sobriedad del
momento, saludando a amigos de antaño con el dolor reflejado
en los rostros, llegaron a la conclusión de que no valía la

Percibir=perceive, notice, see, observe

La sobriedad del momento=sobriety, moderation

.162. JUAN B. GUERRERO A.
pena pasar más tiempo en la habitación ya que la doña no percibía
la presencia de nadie, muy a pesar de la gran cantidad de
amigos que habían llegado a mostrar cariño a la familia preocupándose
por el estado de salud de doña Rosario. Decidieron
marcharse a la casa, dejando atrás a don Rondón y a algunos
de sus amigos de juventud.
Mientras salían Julia y Pedrito con dos de las primas llegó el
cura de la iglesia, Padre Leonardo, quien dirigía el rosario al que
acostumbraba a asistir doña Rosario cuando todavía podía caminar.
Era el mismo que en varias oportunidades había trasladado
la hora del rosario a la habitación de la moribunda doña
Rosario. La llegada lúgubre de ese personaje le dio mala espina a
Julia, quien entre sí pensaba que le había llegado la hora de partir
a la hermana de su papá, don Gregorio. La gente decía que el
padre Leonardo no visitaba con frecuencia, pues prefería que la
gente asistiera a la iglesia. Pero algunos argumentaban que si lo
veían en la casa de un enfermo, entonces era una clara señal de
que las horas del enfermo estaban contadas. Lo veían como una
especie de “pájaro de mal agüero”. No le detuvieron los pensamientos
y las muchachas siguieron su camino de regreso a la
casa. Sin embargo la idea de la salida del alma del cuerpo de la
tía, no abandonaba la mente de la sobrina, conocida por tener
una mente inquisitiva, de doña Rosario.
Tres días habían pasado desde la llegada de Julia y fue durante
la cena en que ella dejó claro que tenía encomiendas de su
mamá de llevarse a Pedrito de vuelta a la capital, y agregó,
—¡Primas! —Ustedes no saben las horas de llanto que
mami ha pasado por la ausencia de mi hermanito.
—No deja de lamentarse por la falta de tiempo que le
había impedido venir antes a buscar a Pedrito. Tiene casi
tres años que no lo ve, y eso la mantiene triste la mayoría del

La llegada lugubre [somber, mournful] de ese personage

Dar mala espina=feel uneasy about, give one a bad feeling, give one the creeps

Lo veian como una especie de pajaro de mal aguero
"a bird of bad omen" o "a bird of ill omen". Quizás mejor: a sign of bad luck.

MI AMIGO EL FRAMBOYÁN .163.
tiempo. ¡Nunca en su vida pensó que podía separarse de un
hijo por tanto tiempo!
—Por lo que veo, ustedes lo han tratado como un verdadero
hermano. Él las quiere mucho a todas. Me da gusto que el
niño haya desarrollado ese amor tan hermoso por la tía Rosario,
creo que se la lleva en el corazón. Estoy segura de que ustedes
entenderán la situación. A la edad que tiene, él necesita estar
con mami, ella no aguanta más… —Y añadió:
—Personalmente les agradezco que lo hayan inscrito en el
colegio. Mami estaba muy preocupada porque pensaba que el
niño no había entrado a la escuela, pero creo que esa noticia le
traerá mucha alegría. Pedrito está muy contento, siempre le ha
gustado estudiar mucho. Ya me tiene cansada de repetirme cada
vez que estamos juntos, que ahora sí sabe leer y escribir, porque
ya puede leer libros grandes. No son pocas las veces que me ha
dicho, que se ha memorizado todas las tablas de multiplicación
que le ha asignado su maestra doña Carlota.
—Bueno Julia, —respondió Mirta— nosotros entendemos
la situación, lo único que no quisiéramos es que el niño dejara
de ir a la escuela. Aquí la maestra está asombrada de la rapidez
con que aprende todas las lecciones. Y además le impresiona
la excelencia que muestra en todas las tareas que le ponen cada
día. La maestra nos dice riendo, que Pedrito es un buen candidato
para entrar en cualquier carrera de la universidad, por el
entusiasmo que muestra hacia el aprendizaje. “Llegará bien lejos”,
siempre repite su maestra.
—¡Ojalá que Dios te oiga!
Papá nos cuenta que algunas veces Pedrito le ayuda a contar
el dinero de la tienda, imagínate. Mi papá, aunque un poco
callado, lo ha llegado a querer mucho también, tú sabes, al ver
lo afectuoso que es el niño con mamá. Varias veces se iba al



.164. JUAN B. GUERRERO A.
patio y juntos construían algunos carritos. Hemos llegado a
querer mucho a Pedrito. Ahora, con su partida la soledad de la
casa será mayor. Mamá en la clínica y la ausencia de Pedrito
hará de este lugar algo imposible de aceptar. Sera algo así como
el silencio de un cementerio: quietud a base del dolor humano…
¡Pero así es la vida!
—Bueno, primas, le prometí a mami que no pasaría más de
una semana en La Romana, así que nos quedaremos cuatro días
más y entonces regresaremos a la capital.
—De hecho, también le dije al chofer que nos viniera a
buscar el próximo sábado. Me dijo que sale temprano en la
mañana.
—¿Hay algún problema con la hora?
—No prima, no hay nada de malo. —Respondió Margó
moviendo la cabeza de un lado a otro.
Las horas habían pasado y todos se fueron a dormir. Todavía
Julia no le había dicho a Pedrito que lo llevaría de vuelta a la
capital; que había venido para eso. Así que decidió ir al colegio
al otro día y recogerlo, y de esa manera hablar con él sobre los
planes de regresar el sábado con ella a la capital.
Las horas de sueño volaron como si trataran de acelerar el
regreso del niño a la capital para estar al lado de su mamá. Parecía
como si el destino se hubiera puesto de acuerdo para ayudar
a enmendar las largas horas de sufrimiento por las que había
pasado Pedrito.
El reloj marcaba las dos y media de la tarde y Julia emprendió
la caminata hacia el colegio para buscar a su hermanito y
darle la noticia sobre el regreso a la capital.
Se dirigió a la oficina de la dirección del colegio y después de
decirles que era la hermana de Pedrito le permitieron espera en la
dirección hasta que sonara el timbre y Pedrito saliera de su clase.

Emprender la caminata [walk, hike] hacia el colegio

Ayudar a enmendar las largas horas de sufrimiento=compensate for, redress

MI AMIGO EL FRAMBOYÁN .165.
No habían pasado cinco minutos cuando sonó el timbre y
como un enjambre de abejas salieron todos los niños volando.
Unos cantaban, otros hacían chistes, pero la mayoría mostraban
el rostro la felicidad de regresar a la casa de sus padres. De la
misma manera salió Pedrito, aceleró los pasos al ver a su hermana
Julia. Se le acercó y la abrazó. Le llenó la cara de besos y no
podía contener la alegría.
—¡Hola manita! ¿Por qué me viniste a buscar? Yo sé cómo
irme solo a la casa. Mi tía Margó me enseñó cómo venir y cómo
regresar a la casa.
—Si Pedrito, ya lo sé, Margó me lo dijo, pero te vine a
buscar para decirte algo muy importante. Algo que espero te
guste mucho.
—¿Decirme algo? ¿Y qué es? —Reaccionó ansioso el niño.
—Bueno, quiero decirte que la razón principal por la que
vine a La Romana fue para llevarte a la capital conmigo. Mami
no quiere que te quedes más tiempo aquí, así que el sábado temprano
nos vamos.
Pedrito no sabía qué decir, pero muy adentro de su corazón
era lo que esperaba desde hacía casi tres años: regresar al
lado de su querida mamá y de su gran amigo Flambo en las
Cinco Esquinas. Las palabras de su hermana parecían confirmar
lo que algunas veces dudaba, del amor de su mamá; o quizás
si habrían algunas otras razones por la que lo había dejado
tanto tiempo en La Romana. Esas preguntas nunca se iban de
sus pensamientos.
Quizás, ese sentido de abandono lo había acercado a su tía
Rosario a quien había llegado a querer tanto. No obstante Pedrito
estaba preparado para retomar la vida de hijo que se había
detenido con su venida a la casa de sus tías. Añoraba, en lo profundo
de su interioridad, ser parte, de nuevo, de la simplicidad

Un enjambre [swarm] de abejas

Retomar la vida de hijo que se habia detenido [stop, hold up, delay] con su venida

Anoraba ser parte de Nuevo=yearn for; miss; be homesick for

.166. JUAN B. GUERRERO A.
de vida que ofrece las Cinco Esquinas, el barrio de los primeros
años de su niñez.
Tan pronto llegó a la casa empezó a recoger todas sus cosas
y ponerlas en una maleta. Faltaban varios días para partir, pero
ya él había hecho su maleta, sin olvidar el traje con diseños de
manzanas que le había mandado su mamá hacía dos años. No
se olvidó de los juguetes que le habían dejado los Santos Reyes:
la patineta, los carritos y todos los regalos que había recibido
de la familia durante los años que había pasado de vacaciones
en La Romana. Además guardó en su bulto todos los
libros que tanto le gustaba leer cada noche que podía después
de que ayudaba a su tía Rosario.



MI AMIGO EL FRAMBOYÁN .167.
Capítulo 17
El día había empezado
con la tranquilidad que había caracterizado los últimos días del
mes en curso, debido a la ausencia motivada por la gravedad de
la tía Rosario. Sin embargo no sabían lo que el destino les aguardaba
al caer la tarde.
Julia y las primas se encontraban tomando una taza de café
mientras conversaban en la sala, y Pedrito se encontraba en el colegio
cuando Vicente llegó a la casa. Había venido a la misma para
darles la noticia que no hubieran querido recibir: doña Rosario había
entrado en un estado comatoso que no auguraba nada bueno...
—Probablemente no viva un día más. —Expresó el joven
estudiante de término de medicina— “Quizás esta sea la última
noche de su vida”.
—Lo siento amor, —dijo dirigiéndose a su novia Carmita.
Inmediatamente mandaron a buscar a don Rondón que se
encontraba en el negocio y a su llegada todos juntos salieron



.168. JUAN B. GUERRERO A.
apresuradamente para el centro médico. No tardaron mucho
tiempo en llegar a la clínica donde encontraron lo que podría
llamarse una verdadera “procesión religiosa”. Parecía que todas
las beatas del pueblo habían oído la noticia de lo que podría ser
el desenlace final de la vida de doña Rosario. Los médicos llamaron
a la familia y le comunicaron que era casi imposible que
doña Rosario amaneciera con vida. Mientras ellos hablaban apareció
el padre Leonardo. A su llegada todos se persignaron. Él
entró solemnemente a la habitación y expresó con tristeza que
era el momento de darle los santos óleos a la enferma. Las muchachas
entraron y se pararon a ambos lados de la cama. Les
agarraron las manos, con mucho cuidado y amor a la mujer que
las había traído al mundo. Mientras ese gesto de amor se mostraba,
el sacerdote se ponía las indumentarias para el acto final,
se mojaba los dedos con agua bendita y le marcaba una cruz en
la frente, en las mejillas y en los labios a la moribunda. Luego
sacó un cáliz dorado de donde tomó vino. Levantó una pequeña
bandeja del mismo color. Y mientras rezaba el Padre Nuestro le
introducía en la boca el cuerpo de Cristo a la que yacía inerme
en cama. Después de esto empezó a dibujar cruces en el aire en
frente de todos los presentes. Esto lo hizo varias veces mientras
entonaba, con los presentes, el canto:
“Dios te salve, salve María. Llena eres de gracia. El Señor, el
Señor es contigo y bendita tu eres, entre todas las mujeres. Y bendito,
bendito el fruto, de vientre…Jesús”
Al observar solemnemente al sacerdote todos se habían llenado
de resignación y en el corazón decidieron prepararse para
lo peor. Debido a que eran casi las tres de la tarde, Julia preguntó
si podía ir a recoger a Pedrito, a lo que todos estuvieron
de acuerdo. Margó decidió acompañarla. Partieron ambas de
la clínica al colegio. Ya el timbre había hecho su función y

El desenlace final=outcome, ending
Entonar [sing] el canto
Se persignaron=they crossed themselves
Darle los santos oleos [Last Sacraments, holy oil(s)] a la enferma
Las muchachas se pararon [stood] a ambos lados de la cama
El sacerdote se ponia las indumentarias [clothing, attire] para el acto final
Saco un caliz [chalice, goblet] dorado [golden] de donde tomo vino
Levanto una pequena bandeja [tray] del mismo color
Ella yacia inerme en cama=defenseless

MI AMIGO EL FRAMBOYÁN .169.
encontraron a Pedrito cuando salía del salón de clases. Desde
allí fueron todos directamente a la casa, pero Julia decidió quedarse
con Pedrito en la casa, mientras Margó regresó a la clínica
de nuevo.
Al terminar el día toda esperanza había desaparecido. Todos
parecían coincidir en que, para la enferma, no tardaba en
llegar su último estertor. Era algo esperado. Doña Rosario no
había salido del estado de coma y eso mantenía a toda la familia
sumida en una profunda agonía. Todo era tristeza. De nuevo
aparecieron los allegados a la familia Plana de La Huerta.
Sucedía lo que a nadie le gustaba, aguardar por un milagro sin
ninguna esperanza. La noche pasó, y acompañada de seres angelicales,
se llevó para siempre la vida de doña Rosario de La
Huerta, dejando atrás un cuerpo inerte totalmente deformado
por la enfermedad que la tuvo tantos años atada a una cama.
Sin embargo, fue una enfermedad que no pudo postrar los
buenos sentimientos que siempre le adornaron durante toda
su vida.
Pedrito se levantó como todos los días y después de desayunar
se fue al colegio sin saber que la tía, la que había llegado a
querer tanto, había pasado a la eternidad.
La situación había forzado a Julia a tener que cambiar el
día de partida hacia la capital para la semana siguiente, de manera
que pudieran acompañar a la familia en el entierro y funeral
de la tía Rosario. Era lo menos que podían hacer por alguien
a quien en vida Pedrito había llegado a querer como a una madre.
La señora había muerto una semana después de la llegada
de Julia. Por tal razón el tiempo pasado le impedía poderse quedar
para los actos de “los nueve días”, que como recordatorio se
observaba en honor a los difuntos. Era imposible para ella postergar
el regreso a la capital con su hermano Pedrito.

Sumida [sink into] en una profunda agonía [anquish, yearning]

*Los "actos de los nueve dias"

Que como recordatorio [reminder] se observaba

Parecian coincidir [agree] en que …

Llegar su ultimo estertor [dying breath]

Aparecieron los allegados a la familia=close friends, those closest to ...

El entierro [interment] y funeral ceremonia

.170. JUAN B. GUERRERO A.
El dolor que produjo la muerte de la tía en la familia era
indescriptible. Desde la muerte de la doña el jueves en la noche
la casa permaneció llena de amigos y familiares que habían llegado
de todo el este del país. Con muy pocas excepciones, por
ejemplo don Gregorio que no apareció ni por los centros espiritistas,
la mayoría de los familiares llegaron al funeral oficiado en
la iglesia del pueblo.
Durante el funeral fue muy motivador oír a los amigos compartir
expresiones de agradecimiento hacia la que en vida se había
dedicado a servir a los demás. Porque aun desde la cama
enviaba sus limosnas a la iglesia para cooperar con las obras de
caridad que la misma llevaba: orfanatorio, hogar de ancianos y
una escuela para niños desamparados. Los testimonios eran interminables.
Aquellos que la habían conocido lo único que habían
recibido, decían muchos, era aceptación y amor de parte
de la esposa de don Rondón.
Pedrito no entendía mucho lo que había pasado. Cada vez
que se aventuraba a preguntar por la tía Rosario le seguían diciendo,
lo mismo, que la tía había pasado a la eternidad. Porque Dios
la había mandado a buscar, como a todas las buenas almas.
La muerte de la tía Rosario de alguna manera había hecho
brotar sentimientos amorosos profundos del corazón de cada
una de las hijas. Quizás, sentimientos que Pedrito no había percibido
antes cuando se asomaban a la puerta de la habitación de
su tía Rosario con una mano cubriéndose la nariz, y le preguntaban
a la tía cómo se sentía. Esos días cuando un abrazo hubiera
sido una mejor expresión de cariño hacia una madre de parte de
sus hijas. La tía siempre pensó que las muchachas sentían “asco”
hacia ella. Quizá por eso algunas veces, pensaban algunos allegados
que doña Rosario deseaba la muerte, pues las actitudes de
las hijas le hacían más daño que la misma enfermedad.

*centros espiritistas=spiritualist

Cada vez que se aventuraba [venture, risk] a preguntar por

Fue muy motivador [motivate, stimulate, encourage]

Una escuela para ninos desamparados=needy, orphans, helpless; defenseless

MI AMIGO EL FRAMBOYÁN .171.
De todas maneras, el tiempo que Pedrito había pasado cerca
de la tía le había enseñado lecciones que le ayudarían para
toda la vida. Esas lecciones no se comparaban con el estado de
abandono que le inundaba. Valores como la humildad, el servicio,
el amor y otros similares habían hecho del corazón de Pedrito
un corazón muy especial.
El fallecimiento de la tía había pospuesto el regreso de Pedrito
a la capital con su hermana Julia, la cual había venido a La
Romana expresamente a buscarlo; como había sido la orden explícita
dada por su mamá, doña Altagracia.
Como habían quedado, ese martes bien temprano llegó el
chofer para recogerlos y llevarlos de vuelta a la capital. Pedrito y
su hermana estaban preparados. Todos en la casa de la difunta
doña Rosario reflejaban en los rostros la tristeza que les embargaba,
aunque expresaban con buenos sentimientos los hermosos
recuerdos de la estadía de Pedrito.
—¡Pedrito, no te olvides de nosotras! Repetía la tía Margó,
quien vestida de luto, no podía esconder la belleza detrás del
dolor que mostraba el dolor provocado por la muerte de su
mamá.
—No, tía. ¡Te quiero mucho! —Y salió corriendo y la abrazó
fuertemente colgándose del cuello mientras una lágrima de los
ojos caía y se balanceaba entre los labios de ambos.
Una por una abrazaba al niño, sin poder disimular los temblores
y las lágrimas que salían de sus ojos. ¡Pedrito, no te olvides
de nosotras! —Repetían una y otra vez.
—¡Gracias por todo, primas! —Agregó Julia haciendo gestos
que mostraban que el tiempo avanzaba y había que salir.
Llegó la hora y el chofer les hizo seña moviendo la cabeza y
abriendo los ojos de que había que irse. Pedrito y su hermana
avanzaron con pasos largos y se subieron al carro que los llevaría

La tristeza que les embargaba [seize, overcome]

Una lagrima se balanceaba [waver] entre los labios de ambos

Sin poder disimular [hide, conceal] los temblores [trembling; shaking; shivering]

.172. JUAN B. GUERRERO A.
de vuelta a Las Cinco Esquinas de donde Pedrito había salido
hacía tres años. Ahora regresaba con lecciones, que a su corta
edad le había enseñado la vida. Tres años que fueron una verdadera
escuela de servicio al desvalido, como lo fue su tía Rosario.
El niño había aprendido lecciones que recordaría en sus
años de adulto: que servir al prójimo es un privilegio que nunca
debe desaprovecharse, y además que las dificultades que enfrentan
los humanos son parte de la escuela de la vida. Pero todavía
había algo más, algo que no abandonaba su mente, algo que le
decía que no bastaba con el privilegio de haber aprendido de la
vida, por lo tanto le faltaba algo; le faltaba ir a compartir con su
familia el regalo de los buenos sentimientos sembrados en su
corazón por su tía Rosario durante los tres años que pasó a su
lado, quien aun sin poder moverse ni caminar, irradiaba lecciones
de esperanza y amor para todos los que la conocieron. Eso
fue lo que sembró en el corazón de un niño que le sirvió, desinteresadamente
hasta ese día en que ella pasó a la eternidad…
En el automóvil Pedrito inició el camino del regreso por la
misma ruta que le había traído. Esa ruta que vio preñada del
verde de la esperanza que se debe anidar en el corazón de cada
ser humano. Aprendió en su inocencia que era de la única manera
en que la vida se podía enfrentar con optimismo y sin permitir
que las dificultades doblegaran los sueños, los de él o los que otros
tenían para él, de alcanzar las metas deseadas. Ese día empezaba a
andar para hacer el camino…sólo empezaba a andar…

Desaprovecharse=waste

Irradiaba [radiate] lecciones de esperanza

Esa ruta que vio prenada [filled with] del verde de la esperanza que se debe anidar [find a place in] en el Corazon

Sin permitir que las dificultades doblegaran [crush, defeat] los suenos