Amigo ready to dictate pages 173-190

Capítulo 18
.173. JUAN B. GUERRERO A.
El viaje de regreso trajo
a la memoria de Pedrito, ahora con tres años más de experiencia
en su corta vida, los recuerdos de la belleza natural que adornaba
el mismo camino que había transitado en esta época del año
cuando vino a esta región oriental de la isla Hispaniola. Los mismos
árboles de Flamboyán que le habían impresionado, cubiertos
por esa mantilla de encajes rojos anaranjados que proclamaban
pinceladas divinas y que mostraban con imágenes meridianas
la belleza que representa el regreso al pasado, al punto de
partida que le cambió la vida, a su casa donde es hijo, a Las Cinco
Esquinas.
Las horas tempranas del día, ayudadas por los rayos solares
que se escapaban de detrás de las nubes como si fuera agua entre
los dedos, dejaban ver un horizonte cargado de esperanza
con el acentuado verde de los grandes árboles que parecían haberse
sobre saciado del rocío de la mañana. Allá en frente, lejos,

mantilla de encajes lace mantilla

Meridiana=crystal clear

Saciado=satisfy, fulfill

Proclamaban pinceladas divinas=Divine brushstrokes

acentuado verde de los grandes árboles
Acentuado de verde (arbol)=marked, distinct



.174. JUAN B. GUERRERO A.
en el horizonte occidental parecían haberse encontrado con el
vasto cielo azul que ese día del regreso mostraban un firmamento
despejado que invitaba a la contemplación.
Las horas habían avanzado inexorablemente. La belleza natural
les había hecho olvidar que las manecillas del reloj se les
hacía difícil detenerse. El carro cargado de esperanza dejó atrás
las inmensas haciendas plagadas de hermosos animales: caballos,
vacas y toros y empezó a recorrer el trecho de los inmensos y
densos cañaverales. No tardó mucho para iniciar la travesía de
los campos de caña que rodeaban el Ingenio Consuelo, localizado
a la mano derecha del conductor del automóvil. Motivados
por el intenso deseo vicioso por un sorbo de café, decidieron
hacer una corta parada para ir al baño. Lo harían en la primera
de las paradas que había en el camino. Supuestamente allí abundaba
toda clase de comida típica dominicana: Mangú, yuca hervida,
platanitos verdes con cebolla, huevos fritos, entre otros.
Todos estuvieron de acuerdo y el chofer aceptó felizmente la
propuesta destinada supuestamente al uso de los baños. Todos
se apearon del vehículo y se dirigieron a las diferentes vitrinas,
que repletas de comidas, invitaban con su suculenta variedad a
probar toda la comida hecha al estilo del campo dominicano.
—¡Pedrito! —Le dijo Julia a su hermanito— vamos a comprar
dulce de leche y otras cositas para llevárselas a mami. Todos
en la casa me pidieron que les llevara dulce de leche relleno de
naranja y cajuil. Así que démonos prisa para que nos dé tiempo
de comprar algo para cada uno en la casa.
No tardaron ni media hora cuando todo estaba hecho y
listo para continuar el viaje. El chofer, mientras se acercaba al
carro, preguntaba si faltaba alguien. Y después de cerciorarse
de que todos estaban listos, arrancó el motor del carro y como
ánima perseguida por el diablo se encaminó hacia la capital

Un firmamento despejado=clear

Haciendas plagadas [covered with, everywhere] de hermosos animals

El intenso deseo vicioso [addictive] por un sorbo de café

Dulce de leche [custard cream] relleno de naranja y cajuil [???]

como ánima [soul] perseguida por el diablo se encaminó hacia la capital

Mangú. Puré de plátanos hervidos. Muy común en la cocina dominicana para el desayuno. Se sirve con huevos y cebolla, Salchichón o Queso



MI AMIGO EL FRAMBOYÁN .175.
dispuesto a llegar a su destino a una hora temprana de la mañana,
de manera que le permitiera regresar a La Romana lo más
temprano en horas de la tarde.
Parece que lo que habían comido en la parada situada en la
entrada del viejo pueblo de San Pedro había hecho que todos
cayeran en brazos de Morfeo, a excepción del chofer, que con el
paso de los años se había acostumbrado a la sinfonía creada por
los diferentes ronquidos de sus pasajeros. Aunque todos cayeran
muertos de sueño, él tenía que cuidarse de no hacerlo, era parte
de su trabajo mantener los ojos bien abiertos, mientras los pasajeros
los cerraban. Además, pensaba que así, con los pasajeros
durmiendo, podía concentrarse en manejar el carro para poder
avanzar sin que nadie se mantuviera despierto hablándole o pidiéndole
que se detuviera un rato para hacer algo imprevisto.
“Mejor que se duerman”. Decía dentro de sí...
La velocidad del carro les hizo dejar atrás la carretera llena
del aire limpio que ayudada al sano respirar. Dejaba atrás también
el hermoso panorama que reflejaba la naturaleza; la hermosura
de la vegetación era impresionante. Quedaba atrás la
contemplación de los hermosos árboles que adornaban el camino
al campo. Mientras más se acercaban a su destino, el olor a
ciudad se apoderaba del respirar de los pasajeros y empezaba a
querer despertarlos. Cuando entraban al recién inaugurado
puente Duarte sobre el río Ozama, un solo grito, acompañado
de un gesto de triunfo, salió de la boca del chofer, de Gallo,
“¡Señores pasajeros, llegamos a la capital!”. Este grito provocó
que todos los pasajeros acabaran de despertar al mismo tiempo
y rápidamente trataron de buscar compostura. Algunos intentaban
arreglarse la ropa estirándosela, casi pensando que llevaban
una plancha integrada entre las manos. Otros se peinaban
pasándose las manos por la cabeza tratando de usar los dedos

Arreglarse la ropa estirandosela [smooth out]

Rapidamente trataron de buscar compostura [pull themselves together]

.176. JUAN B. GUERRERO A.
como si fueran gruesos peines que traspasaban la masa de pelo
que cubría la cabeza de algunos de los pasajeros.
Pedrito también se despertó, pero mientras pasaba por encima
del río Ozama, y se asombrada de lo imponente del puente,
se llenó de temor y sentía que su estómago se llenaba de maripositas
que revoleteando, le creaban la sensación de no querer
llegar a la casa de su mamá. No sabía por qué, si lo único que
había soñado desde hacía tres años era regresar a su casa materna,
al lado de la mujer que le dio la vida y le había mostraba por
medio del sacrificio, que lo amaba intensamente.
Trató de recordar el pasado, aquel día caluroso en que llegaron
sus tías a Las Cinco Esquinas, y con gritos, pidió a su mamá
que lo dejara ir con ellas. Pero no, no quería quedarse ahí, como
el niño inmaduro que era, que incluso se le hacía difícil pronunciar
algunas palabras. No quería volver a ser ese niño que decía,
con voz de niño mimado, “¡Mami tengo hambre!” Quería ser
diferente. Ahora quería probarle a su mamá que la quería más
de lo que ella podía imaginarse, y que estaba dispuesto a lograr
los sueños que ella tenía para él.
Para lograrlo tenía que poder usar lo que a su todavía corta
edad le había enseñado la vida en La Romana: a ser humilde, a
servir y sobre todo a amar y a aceptar a las personas como fueran,
y sin tomar en cuenta su condición física. Por eso pensaba
que tenía que recordar esos años como una escuela que le había
ofrecido Dios o el destino para prepararlo para algo mejor. Ahora
sabía leer y escribir de verdad; ahora que había memorizado
muchas enseñanzas, estaba convencido de creer que de una
manera u otra sería el comienzo de algo bueno al lado de su
verdadera familia en Las Cinco Esquinas.
El paso por el puente Duarte parecía interminable. Recorrieron
el mismo y finalmente salieron para dirigirse a la casa de

Peines [combs] que traspasaban [go through] la masa [volumen] de pelo

sentía que su estómago se llenaba de maripositas que revoloteando little butterflies [+pájaro] to flutter; fly about; [+mariposa] to flit (about);



MI AMIGO EL FRAMBOYÁN .177.
doña Altagracia. No tardaron ni veinte minutos en llegar al barrio.
Después de haber llegado frente al edificio, el que Pedrito
no veía en los últimos tres años, el chofer daba vueltas procurando
estacionar el carro para ayudar a salir a los pasajeros y poder
sacar las maletas con facilidad. Mientras trataba de hacerlo, inmediatamente
Pedrito empezó a reconocer el área de donde
hacía tanto tiempo había partido. Todavía a la hora en que habían
llegado se podían oír los últimos pregoneros que en la mañana
anunciaban, como de costumbre, sus ofertas. A algunos
los conocía Pedrito y eso permitió que empezara a recordar parte
de lo que había sido su vida en el vecindario de Las Cinco
Esquinas.
Miró hacia el balcón y vio a su hermanito Felito mirando
fijamente mientras se estacionaba el carro. Había salido al
mismo tiempo que oyó sonar la bocina del carro avisando la
llegada de los pasajeros. Como siempre, la nariz estaba sucia
de una combinación de polvo callejero y moco, como mismo
lo había dejado tres años atrás su hermano mayor. En ese
memorable día de su retorno, su hermano llevaba unos pantalones
cortos que una vez fueron de color azul marino encendido,
hoy apagado por el paso del tiempo y el uso continuo.
Felito gritó fuertemente, como si le hubieran injertado
una bocina en la garganta encargada de proclamar en la vecindad
que su hermano había regresado,
—¡Mami! ¡Mami!... ¡Pedrito llegó!
Al oír la noticia todos corrieron hacia el balcón, pero no
doña Altagracia quien decidió bajar las escaleras corriendo, quizá
para ser la primera en abrazar al hijo que tenía años esperando.
De inmediato abrió la puerta del carro y sacó a su hijo como
si se lo estuviera arrebatando al pasado. Lo cargó apretándolo
sobre su pecho, y con lágrimas en los ojos y voz cortante dijo,

Color azul marino [navy blue] encendido

Como si se lo estuviera arrebatando [snatch, carry away] al pasado

Con voz cortante=cutting, biting, sharp

.178. JUAN B. GUERRERO A.
—¡Hijo de mi corazón…! ¡Cuánto he esperado que regresaras!
—¡Bendición mamá! ¡Bendición mami!
El niño no podía soltarse de las manos de doña Altagracia
que fuertemente lo tenía pegado al pecho, bien cerca del corazón.
Esta no podía contener el chorro de lágrimas que salía de
los ojos de una madre abnegada y embargada por la alegría del
regreso de su pequeño hijo. Era como si “el día pródigo” se hubiera
marchado con su hijo y hoy se lo estuviera regresando.
Las horas se hacían cortas para seguir expresando por medio
de abrazos y besos la felicidad que sentía al ver el regreso
del hijo. Lo abrazaba fuertemente y de vez en cuando se lo
despegaba para estar segura de que no estaba soñando, y lo
hacía para mirarlo y para poder expresarle las emociones que
no podía contener,
—¡Qué grande estás hijo! ¡Pareces todo un hombrecito!
Esos pantalones y esa camisa son muy bonitos; y te combinan
con los zapatos marrones que tienes puesto, –decía doña Altagracia
rebosante de emociones.
—¡Pedrito, Pedrito, Pedrito! Gritaba su hermano Felito desde
el balcón, chupándose “el moquerío” verde que le salía de la
nariz dejando una línea que marcaba el acostumbrado camino
hacia la boca.
—¡Bendición mamá! —Expresó Julia, quien con una cara
sonriente expresaba su satisfacción de haber regresado a su hermano
al hogar y experimentar el gozo que derramaba su mamá
disfrutando de la llegada del hijo.
—¡Dios te bendiga, mi hija! No sabes cuánto me alegro verte.
—¡Gracias por traer a mi hijo! ¡Gracias!...
—¿Cómo estuvo el viaje?
—Gracias a Dios no hubo contratiempos…Mamá.

Una madre abnegada y embargada
Abnegado=selfless, unselfish, self-denying; self-sacrificing
embargado por la pena/la alegría=overcome with grief/joy

De vez en cuando se lo despegaba [break away] para estar segura de que …

Hijo de mi corazon: my darling [my precious child, my darling son]

Moquerío. Se dice de alguien que segrega frecuentemente por las fosas nasales.
Chupandose [suck, lick] el moquerio [???] verde

No hubo contratiempos=mishaps, setbacks

MI AMIGO EL FRAMBOYÁN .179.
—Hija, he estado muy preocupada con la muerte de tu tía.
—¿Cómo quedó la familia después de la muerte de doña
Rosario?
—Todos estaban muy tristes, pero usted sabe que a algunas
personas se les hace difícil expresar las emociones. Y por eso algunos
ni hablaban.
—Don Rodo se mantuvo sentado en una silla todo el tiempo
con la cabeza inclinada. Solo la levantaba cuando alguien
se acercaba a ofrecerle condolencias. Me daba mucha pena verlo
sumido en esa soledad que parecía inundada por una especie
de cargo de conciencia. No sé, pero no quiso comer durante
varios días, y solo tomaba sorbos de café negro.
—Hija, tú no lo sabías, pero traté por todos los medios de
avisarle a tu papá para que asistiera al funeral, pero a ese hombre
no hay quien lo localice… —dijo doña Altagracia con tono
de tristeza y vergüenza.
—Sin embargo, argumentó Julia, no creo que no se haya
enterado de la muerte de su hermana. Simplemente, usted lo
sabe mamá, mi papá no cumple con nadie. Siempre ha sido así.
—Bueno, hija, está bien. Tu papá tendrá sus razones para
no querer enterarse de esa muerte. Espero que por lo menos
hayan ido los demás hermanos y hermanas de tu papá, aunque
todos son medio raros.

Hermanos que son medio raros=pretty strange, pretty odd

.180. JUAN B. GUERRERO A.
MI AMIGO EL FRAMBOYÁN .181.
Capítulo 19
El chofer les entregó las
maletas y corrieron hacia arriba, como si alguien los estuviera
llamando, por las estrechas escaleras que conducen al segundo
piso. A diferencia de hace tres años, hoy a las escaleras les
faltaban muchas de las hermosas cerámicas con diseños de
flores que las adornaban en el pasado. Parecía que el mantenimiento
no había continuado con la misma rigurosidad de
los primeros años cuando la familia se había mudado en el
edificio. En ese tiempo los dueños no les daban tregua a los
inquilinos y siempre se oían las peleas y protestas con los
mismos cuando tiraban algo en el piso o sentían que lo maltrataban.
Arriba en el apartamento, ansiosas de abrazar a Pedrito, les
esperaban todas sus hermanas: Linda, Daniela, Tamara, Marta,
y Vanesa. Ninguno de los varones mayores se encontraba en el
apartamento esa tarde porque estaban trabajando.

Los duenos no les daban tregua [did let up on, gave no respite to] a los inquilinos

.182. JUAN B. GUERRERO A.
Doña Altagracia les había preparado comida, la bandera
dominicana, pues sabía que iban a llegar con mucha hambre. Y
después de llevar las maletas a la habitación se sentaron a la mesa.
Por alguna razón Pedrito no abría la boca y quería sentarse. No
podía creer lo que estaba viendo, cómo toda su familia celebrara
su regreso a la casa después de tres años. Se sentía el hermano
más importante de la familia. Sentía como si estuviera visitando
el apartamento por primera vez, y de esa manera empezó a ir a
todos los cuartos, fue al balcón, subió a la azotea. Lo estaba andando
todo…
De súbito y sin pensarlo mucho se dirigió a la cocina solo.
Cuán sorprendido quedó cuando al abrir la última ventana y
asomarse, notó un vacío en el fondo del patio del edificio provocado
por la ausencia de Flambo, su amigo inseparable. Pero la
sorpresa no le duró mucho. Trató de encontrar a Hortensia, la
llamó varias veces, pero no apareció. Algo pasaba que el muchacho
no podía entender, pero no trató de hallar respuesta, solo
sacudió la cabeza y con aire de estar en control de la situación se
dirigió a la sala donde estaba su madre,
—Mamá, le dijo Pedrito, ahora sí ya sé leer y escribir: me
aprendí las partes de una oración. Sé cuál es el sujeto y el predicado…
¡Lo sé todo! —Además, añadió Pedrito, me sé todas las
tablas de multiplicar. En el colegio aprendí todas las operaciones
de suma, resta, multiplicación y división.
Sin decirle nada a su mamá fue rápidamente y cogió el primer
libro que encontró, una copia del catecismo de la iglesia
que le habían dado a su mamá en la parroquia del barrio y empezó
a leerle, con dicción casi perfecta, a su mamá en voz alta,
todo lo que podía. Quería probarle a doña Altagracia la cantidad
de conocimientos que había adquirido durante el tiempo
que había pasado en La Romana.

Me aprendí=aprenderse [memorize??]

Me sé=saberse algo to know something





MI AMIGO EL FRAMBOYÁN .183.
Doña Altagracia estaba sorprendida del crecimiento y la
sabiduría de su hijito. Le impresionaba el gran interés en aprender
que mostraba. Pero ahí no terminó todo, pues Pedrito le
preguntó,
—¿Te digo las tablas de multiplicar… de cualquier número?
“Me las aprendí todas”. —Mi tía Margó y mi maestra Carlota
me las enseñaron y me obligaron a memorizarlas todas.
Sin esperar que Doña Altagracia le dijera que sí, empezó y
le recitó una por una las tablas de multiplicar.
Doña Altagracia no podía creer lo que estaba oyendo. Mostró
su alegría al ver que el tiempo que había pasado el niño con
su tía Rosario había sido bien aprovechado por Pedrito. Definitivamente,
él había madurado durante todo el tiempo que pasó
con la familia de su esposo; ahora el niño se mostraba más educado,
más seguro y más paciente cuando pedía algo. Además
mostraba más formalidad hacia el aprendizaje.
Pasaron horas hablando de su estadía en La Romana. Durante
todo el tiempo que pasaron hablando ese día le hizo al
niño toda clase de preguntas para enterarse de todo lo que había
aprendido durante todo el tiempo qué había pasado con la
familia de la difunta Rosario. Pero doña Altagracia estaba tan
emocionada del crecimiento de su hijo, que el dolor por la muerte
de su cunada no fue suficiente para apagar el gozo de tener a su
hijo de vuelva a casa, y así sin pensarlo mucho, tomó una decisión
y le dijo:
—Bueno Pedrito, mañana vamos a salir a buscar un colegio
cerca de la casa a donde puedas continuar estudiando. Esto
hizo que el niño abriera los ojos y con una sonrisa de oreja a
oreja echó el grito más grande de alegría que jamás su mamá
había oído, porque “iba a estudiar para ser un doctor.” Eso le
había dicho su maestra Carlota en el colegio de La Romana.

mostraba más formalidad [seriousness] hacia el aprendizaje [learning]

Tan emocionada del crecimiento de su hijo [Deeply moved, stirred, excited]




.184. JUAN B. GUERRERO A.
La tarde se había acortado de manera que no podían
hablar todo lo que hubieran querido. Todas sus hermanas le
hacían toda clase de preguntas, querían enterarse de cómo era
la vida en la familia de la tía Rosario: si las primas tenían novios,
si eran apuestos, querían saberlo todo y Pedrito sació todos sus
deseos hablándoles de Vicente y otros enamorados que tenían
las primas de La Romana. Luego llegaron algunos de sus hermanos
y también fue lo mismo. Todos se asombraban de la
madurez de su hermanito. Sólo tenía nueve años y, a diferencia
de otros niños de su edad, se pasaba durante toda la conversación,
hablando de comprar y de leer libros, de ir a la escuela,
de hacer tareas... Todos a una estuvieron de acuerdo
que había que ayudarlo a seguir estudiando. Esa fue la promesa
que se hicieron sus hermanos al ver la alegría que sentía doña
Altagracia antes los deseos de estudios y progreso que traía su
hijo en el corazón… Nadie en la familia había ido a la universidad,
y algunos ni siquiera habían terminado la escuela secundaria,
por lo tanto, doña Altagracia veía en Pedrito la realización
del sueño que significaba tener en la familia un profesional educado
en una universidad.
La noche los encontró agotados de tanto hablar y tuvieron
que irse a dormir cuando ya eran cerca de las doce. Pedrito
había concluido otro día más en la historia de su corta vida
ganándose el respaldo de sus hermanos mayores y disfrutando
del amor de su mamá que se vio desbordada de emociones con
su regreso al hogar.
Al otro día Pedrito se levantó bien temprano y como lo había
hecho otras veces en el pasado, fue a la cocina buscando a
Hortensia de nuevo para que le abriera la última ventana, la
cual daba al patio del edificio. Quería estar seguro de lo que
había sentido el día anterior cuando fue a la cocina y no vio a

Su mamá que se vio desbordada de emociones=Flood, overflow

Si los novios eran apuestos=handsome; nice-looking

El sacio todos sus deseos=satisfy, fulfill

*Se pasaba [???] durante toda la conversacion

MI AMIGO EL FRAMBOYÁN .185.
Flambo, ni encontró a Hortensia, eran momentos de definir
emociones, —pensó muy adentro de su corazón.
Sin haber podido hallar a la señora del servicio, Hortensia,
llamó a su mamá quien le informó que Hortensia ya no trabajaba
en la casa. Por eso doña Altagracia abrió la última ventana de
la cocina y en vez de las ramas del árbol, que traían sombras y
tenían que depender de la luz eléctrica de la cocina para cocinar,
ahora aparecieron rayos del sol que alumbraban toda la cocina,
y parte del comedor no teniendo ni siquiera que encender
la luz de la cocina para hacer la comida, o comer.
A todo esto, Pedrito le preguntó a su mamá sobre la desaparición
de Flambo y ella le dijo, con voz triste, que el árbol
hubo que cortarlo pues, con sus raíces, estaba rompiendo los
fundamentos del edificio y los dueños pensaban que eso podía
dañar permanentemente toda la estructura. Pedrito no agregó
nada más, pareciera como si ya no tuviera que depender de su
amistad imaginaria con el árbol para vivir la vida.
La promesa que doña Altagracia le había hecho a Pedrito
no se hizo esperar. Salieron inmediatamente a buscar un colegio
después de desayunar. Visitaron varios centros de estudios. Hubo
uno en particular, Santa Inés, ubicado frente a la avenida George
Washington, donde después de hacerle un corto examen comprobaron
que el niño estaba listo para entrar al tercer curso
inmediatamente; y con mucho entusiasmo Pedrito se quedó
esa misma mañana en la clase con los demás niños del curso.
Sin embargo, no habían pasado tres semanas cuando doña Altagracia
recibió una llamada telefónica del colegio comunicándole
que iban a subir a Pedrito de grado, ya que había demostrado
que se sabía todo el material de los grados anteriores. Sin
embargo, había una condición para entrar a un grado más alto:
que su familia se comprometiera a ayudarlo con las tareas de




.186. JUAN B. GUERRERO A.
todos los días que ahora iban a ser más y con mayor grado de
dificultad…Todos los miembros presentes de la familia aceptaron
el reto y decidieron ayudar a Pedrito a lograr sus sueños…ser
el primer universitario de su familia.



MI AMIGO EL FRAMBOYÁN .187.
Capítulo 20
Los días en Las Cinco
Esquinas para la familia de Pedrito habían llegado a su fin. Doña
Altagracia había decidido mudarse a otro lugar que resultó estar
más cerca del colegio Santa Inés a donde asistía su hijo. En realidad,
no se sabe si buscando facilitarle la educación al niño, la
familia se mudó cerca de tres veces en los alrededores. Como
algo misterioso que no podían entender, así lo manifestaron años
después, con excepción de una de las casas donde se habían
mudado, todas tenían un árbol de Flamboyán plantado en el
patio o en el jardín en el frente de las mismas.
El centro educativo al que asistía Pedrito no era muy reconocido,
pero le había dado al niño la oportunidad de usar las
habilidades que naturalmente le caracterizaban, y además, de
lograr acercarse a la meta que su maestra en La Romana le había
trazado de ser un doctor. A pesar de que luchaba con la falta de
modelo, ya que nadie en su familia había llegado a la universidad,



.188. JUAN B. GUERRERO A.
sus sueños tempranos seguían bien despiertos en la mente del muchacho.
El tiempo siguió su curso y el niño se graduó en menos de
un año del grado que cursaba. Esta situación le conducía a tener
que iniciar una nueva etapa, que incluía, no sólo el final del
nivel elemental, sino también el nivel intermedio. Pedrito tenía
que prepararse para entrar al sexto grado. Para lograrlo le
exigían, como primer paso, un acta de nacimiento que el niño
no tenia. Sus padres nunca lo habían declarado legalmente. Pero
eso no era un obstáculo tan grande que no se pudiera vencer. Su
mamá tuvo que declararlo de manera tardía yendo al Juzgado
de Paz ubicado en la Zona Colonial. Interés le sobraba a Pedrito.
Parece como si le hubiera hecho una promesa a la vida de no
detenerse hasta lograr alcanzar las metas que su mamá y su maestra
doña Carlota habían soñado para él.
Motivada por el interés que veía en su hijo, doña Altagracia
hizo la promesa de que inscribiría a Pedrito en uno de los
mejores colegios privados de la capital. Aun sin contar con el
respaldo económico de su esposo don Gregorio, a quien no veía
casi nunca y de quien no esperaba apoyo alguno para la educación
de ninguno de sus hijos.
La actitud de su esposo hacia los hijos era tal, que cuando el
mismo visitaba a la familia durante las fiestas Navideñas, no intercambiaba
palabra alguna con sus hijos más pequeños, ni mucho
menos mostraba afecto hacia ellos. No era un hombre de dar un
abrazo a hijo alguno. Así, Pedro y su hermano menor Fernando,
nunca pudieron sentarse a platicar de nada con el hombre que
los trajo al mundo. Se podría afirmar que no sabía ni siquiera
cómo se llamaban sus hijos menores. Sólo la persistencia de una
madre abnegada hizo que Pedrito pudiera lograr entrar a uno
de los mejores centros educativos, aunque cada mes tuviera que



MI AMIGO EL FRAMBOYÁN .189.
“buscársela” para tratar de reunir el dinero de pagar el colegio.
Quizás por esa precariedad económica Pedrito se acostumbró a
estudiar sin esperar poder disfrutar ni siquiera de una copia de
las calificaciones, algo que le permitiera ver el fruto de su dedicación
al estudio, y que consecuentemente le ayudaba a pasar
de curso. La situación se había tornado tan precaria que doña
Altagracia, quien se había hecho modista para poder reunir el
dinero de pagar el colegio todos los meses, tuvo que ir al colegio
varias veces pidiendo que le dieran extensiones para poder cumplir
con los pagos. Muchísimas veces, la madre tuvo que adueñarse
de los pantalones y las camisas que dejaban sus hermanos
mayores, para arreglárselos a Pedrito, quien muy pocas veces pudo
usar ropas nuevas.
La situación económica de su mamá le llevó a tener que
cambiar varias veces de colegio, porque aunque la misma se
empecinaba en enviarlo a un centro educativo privado, no podía
mantenerse pagando a tiempo las mensualidades. Pero para
ella, aunque era difícil, no resultaba imposible, porque había
una meta que alcanzar, y esa meta era cumplir los deseos del
corazón de una madre abnegada, que como ella, hacía sacrificios
para que su hijo aplicado pudiera algún día graduarse de
una universidad y ser todo un profesional de éxito. La vida en la
familia, sin embargo, se había hecho más llevadera con los nuevos
trabajos que habían conseguido los hermanos mayores, dándoles
más posibilidades de disfrutar de tiempos mejores y hasta
de poder darse algunos lujos.
Por cosas de la vida o del mismo hado, imposibles de entender,
la familia de Pedrito, sin ser privilegiada, llegó a mudarse en
un área más holgada de la capital. Mientras vivían en una de
esas áreas, Pedrito y su hermano menor empezaron a relacionarse
con hijos de algunas familias ligadas a la dictadura de Trujillo,

Adueñarse de los pantalones=took control of, took hold of
Su mama empecinaba [held stubbornly to] en enviarlo a un colegio privado
Mudarse a un area mas holgada [comfortable, upscale] de la capital
Buscársela. Se dice de alguien que hace lo imposible para resolver cualquier tipo de problemas o de necesidad.
Buscarsele=get by on one's own

La situación se había tornado tan precaria=precarious, difficult, unstable
se había hecho modista=dressmaker, tailor
Madre abnegada=unselfish, devoted, dedicated, self-denying; self-sacrificing
Vida mas llevadera=bearable, tolerable



.190. JUAN B. GUERRERO A.
pero que en medio de ellas siempre encontraron aceptación muy
a pesar del desventajado trasfondo social de la familia de Pedrito.
Eran familias que gozaban de toda la protección del sistema.
Y de esa manera cada fin de semana, Pedrito y su hermano más
pequeño eran invitados a irse al campo, hacienda de la familia
de sus amigos. La bondad de algunas de esas familias permitía
que cada mañana doña Altagracia recibiera un bidón de leche
de una de las haciendas de sus amigos, quienes entendían la
precariedad financiera de la familia de Pedrito. Fueron muchas
las veces en que Pedrito y su hermano Felito fueron invitados a
jugar a “encontrar dinero escondido” a propósito en algún lugar
en la casa de uno de los amigos privilegiados del régimen.
Quizás algunas de esas familias no lo sabían, pero con ese dinerito,
que algunas veces encontraba Pedrito en el juego, su mamá
podía comprar útiles necesarios para el colegio a donde asistía
su hijo. La estrecha relación con esas familias hacía de Pedrito y
su hermano Felito la envidia de muchos amiguitos. Incluso parientes
cercanos a esas familias criticaban el estrecho lazo de
amistad que unía a Pedrito, un don nadie, con ellos...

Desventajado [disadvantaged] trasfondo [background] social

Comprar útiles=school supplies, school equipment